SINNOGENES: FHa lidera en Aragón la validación tecnológica de la soberanía energética
En el ecosistema del Parque Tecnológico Walqa, la descarbonización ha dejado de ser una declaración de intenciones para cristalizar en soluciones de ingeniería avanzada. La Fundación Hidrógeno Aragón (FHa), a través del proyecto europeo SINNOGENES, se ha consolidado como el nodo estratégico para validar el almacenamiento flexible de energía, un pilar crítico para la autonomía del continente.
Un Living Lab de referencia internacional
Con una infraestructura técnica que supera los 1.200 m², la Fundación no solo actúa como sede, sino como un Living Lab de referencia europea. Bajo su línea de Validación, se están integrando sistemas de vanguardia que permiten gestionar de forma inteligente el hidrógeno verde. El objetivo es ambicioso pero tangible: convertir el excedente de energía renovable —habitualmente volátil— en un recurso estable, almacenable y listo para su uso inmediato en la industria y el transporte de alta intensidad.
Del diseño a la movilidad real
El proyecto SINNOGENES, que cuenta con un consorcio de 28 socios internacionales, encuentra en la FHa su banco de pruebas real. Los trabajos se centran en dos ejes operativos:
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Gestión Inteligente de Microrredes: Se están desarrollando algoritmos y sistemas que maximizan la eficiencia de los excedentes renovables. Esto permite transformar la variabilidad climática en un suministro energético predecible, eliminando una de las grandes barreras del hidrógeno verde.
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Validación en Movilidad: La teoría se traslada al asfalto utilizando el hidrógeno generado en las instalaciones de Walqa para propulsar la flota de vehículos de la propia Fundación. Esta aplicación práctica demuestra la madurez de la tecnología y su capacidad como vector energético de proximidad.
20 años de vanguardia desde Aragón
La labor de la FHa en SINNOGENES simboliza el nexo entre la ambición institucional de la Comisión Europea y la capacidad de ejecución industrial. Con dos décadas de experiencia, la Fundación demuestra que la infraestructura necesaria para el cambio de paradigma energético ya es operativa en Aragón. El conocimiento acumulado actúa como motor de una descarbonización que no admite esperas.
